Prótesis Perfecta

Vía de Introducción

Vía de Introducción

 La vía de introducción o vía de abordaje del aumento de mamas no es una técnica quirúrgica propiamente dicha, se trata del lugar por donde el cirujano va a practicar la incisión en la piel, dejando lógicamente una cicatriz más o menos visible, a través del cual tendrá que realizar todos los gestos técnicos que componen cada técnica e introducir los implantes.

 No se trata de algo tan simple como el lugar por donde meter las prótesis, va mucho más allá, siendo el orificio por el que el cirujano y sus ayudantes van a introducir sus instrumentos quirúrgicos y trabajar los tejidos en base a la técnica correspondiente. Además de lo anterior debe permitir una introducción atraumática del implante, sin que éste se deteriore y ocasionando la mínima agresión posible a los bordes de la herida.

 Es un concepto general, aplicable a cualquier área de la cirugía, que la vía de abordaje nunca debe condicionar la seguridad ni el éxito de una intervención, en otras palabras, en cirugía lo principal es la realización de la técnica más depurada y precisa posible, siendo dicho objetivo el que debe condicionar la selección de la incisión en la piel y nunca lo contrario.

 Por lo tanto la vía de introducción se debe seleccionar en función del plano de colocación, la cubierta, el relleno y las dimensiones del implante, la elasticidad de la piel y las técnicas específicas que haya que llevar a cabo sobre la mama.

Introducción Axilar

Introducción Axilar

 La vía de introducción axilar resulta altamente atractiva cicatricialmente por ser una piel fina de buenas cicatrices y estar escondida en el pliegue axilar anterior, siendo visible sólo si la paciente levanta el brazo. Sin embargo tiene algunos serios inconvenientes que con los años la han situado como una vía en progresivo desuso.

 El principal riesgo de la vía axilar es la pérdida total de sensibilidad en el pezón y la areola. Los nervios sensitivos de la mama son los ramos anteriores dorsales conocidos como nervios intercostales, pues recorren el espacio que hay entre dos costillas para emerger a nivel del músculo serrato, penetrando en la mama desde su lado externo. Es esa situación lo que hace probable que el cirujano lesione o corte dichos nervios sensitivos, pues por la vía axilar realiza un túnel de acceso vertical que cruza perpendicularmente todas estas fibras nerviosas. No siempre se produce la pérdida de sensibilidad aunque está demostrado que es la vía de introducción que más alta tasa de anestesia o hipoestesia de pezón y areola produce.

 La distancia desde la axila hasta el borde inferior del músculo pectoral y la porción inferior de la mama es muy grande, por ello la colocación submuscular parcial del implante, debajo del músculo pectoral debidamente desinsertado, es muy dificultosa y la liberación del músculo frecuentemente imposible de forma completa. Esta limitación ocasiona que el implante pueda quedar en un plano de colocación submuscular total, con los inconvenientes bien conocidos de posición excesivamente alta, la "mama en ascensor", tendencia a la contractura capsular, etc. Tampoco permite una hemostasia (coagulación de vasos sangrantes) meticulosa, lo que favorece la hemorragia.

 Estos problemas no se han logrado eliminar con los años de perfeccionamiento técnico del aumento de mamas, ni siquiera con la aplicación de la endoscopia (visualización mediante instrumentos ópticos de la cavidad). La colocación subglandular/supramuscular es menos conflictiva técnicamente y menos agresiva quirúrgicamente, con lo que las probabilidades de complicaciones son menores vía axilar.

 Algunos cirujanos realizan una modificación poco ortodoxa de la vía de introducción axilar, a la que siguen denominando "axilar", al practicar la incisión mucho más baja de lo que anatómicamente corresponde en la axila, ya en el costado plenamente visible, para facilitar su trabajo. No sería una vía axilar y si una peligrosa y fraudulenta consideración de la técnica original, que pierde todo el atractivo cicatricial por mucho que se insista en darle un nombre que no le corresponde.

 La vía de introducción axilar es siempre una vía ciega, simple y de un solo uso. Es ciega porque impide al cirujano visualizar todas las áreas de la cavidad que contiene al implante, simple porque no permite complementos técnicos que pudieran requerirse, y de un solo uso para aumentos de mamas primarios puesto que en las contracturas capsulares, las complicaciones y los recambios tardíos no permite una completa limpieza de los tejidos. Esto último obligaría a añadir nuevas cicatrices.

 La vía axilar se considera la menos recomendable de todas las disponibles, especialmente en mujeres altas o cuando se intenta la colocación submuscular. A pesar de ello existen casos muy concretos en los que puede ser una opción aceptable.

 

 Ventajas

 Cicatriz muy escondida.
 Piel de buena calidad estética cicatricial.
 Bajo riesgo de complicaciones cicatriciales.
 No se cruza la mama.
 No hay limitación anatómica.
 Idónea para algunos casos muy seleccionados.
 Permite la reproducción y la lactancia materna.
 Permite la realización de estudios mamarios como mamografía, ecografía, biopsias, etc.
 

 Inconvenientes

 Alto riesgo de pérdida de sensibilidad en pezón y areola.
 Alto riesgo de que el implante quede excesivamente alto.
 Moderado riesgo de hemorragia.
 Moderado riesgo infeccioso.
 Impide la colocación submuscular parcial.
 No permite complementos técnicos.
 Vía ciega.
 Inadecuada para cirugía secundaria.
 Moderado riesgo de desgarros por tracción de ayudantes.

Introducción Submamaria

Colocación Submamaria

 La vía de introducción submamaria es atractiva cicatricialmente, aunque es una piel gruesa de cicatrices impredecibles, por estar escondida bajo la caída de la mama, situada en el pliegue del mismo nombre que se forma entre la raíz de la mama y el tórax, siendo visible cuando la paciente se tumba. Tiene algunos inconvenientes que con los años la han situado como una vía de segunda elección.

 El principal problema de la vía submamaria es la distancia desde el pliegue donde se practica la incisión hasta las inserciones internas del músculo pectoral, por ello la colocación submuscular parcial del implante, debajo del músculo pectoral debidamente liberado, es dificultosa y ocasionalmente incompleta. Esta limitación conlleva que el implante pueda quedar en ocasiones no suficientemente medializado, dejando el polo interno de la mama con poco volumen.

 Estos problemas no se han logrado eliminar con los años de perfeccionamiento técnico del aumento de mamas, ni siquiera con la aplicación de la endoscopia (visualización mediante instrumentos ópticos de la cavidad). La colocación subglandular/supramuscular es menos conflictiva técnicamente y menos agresiva quirúrgicamente, con lo que las probabilidades de complicaciones desaparecen vía submamaria.

 Algunos cirujanos realizan una modificación poco ortodoxa de la vía de introducción submamaria, a la que siguen denominando "submamaria", al practicar la incisión mucho más lateral y superior de lo que anatómicamente corresponde en el pliegue, ya en el lateral mamario plenamente visible, para facilitar su trabajo. No sería una vía submamaria y si una peligrosa y fraudulenta consideración de la técnica original, que pierde todo el atractivo cicatricial por mucho que se insista en darle un nombre que no le corresponde.

 La vía de introducción submamaria es una vía parcialmente ciega, simple y de un solo uso. Es parcialmente ciega porque impide al cirujano visualizar la mitad superior de la cavidad que contiene al implante, parcialmente simple porque apenas permite complementos técnicos que pudieran requerirse, y de un solo uso para aumentos de mamas primarios, pudiendo repetirse en algunas contracturas capsulares, pequeñas complicaciones y raramente en los recambios tardíos, ya que no permite una completa limpieza de los tejidos en las áreas mencionadas. Esto último obligaría a añadir nuevas cicatrices.

 La vía submamaria es de segunda elección por detrás de la vía areolar, por ejemplo cuando las dimensiones de la areola de la paciente no permiten o hacen poco aconsejable realizar la técnica o introducir los implantes.

 

 Ventajas

 Cicatriz relativamente escondida.
 No se cruza la mama.
 Bajo riesgo de pérdida de sensibilidad en pezón y areola.
 Bajo riesgo de hemorragia.
 No hay limitación anatómica.
 Permite la colocación submuscular parcial.
 Permite la reproducción y la lactancia materna.
 Permite la realización de estudios mamarios como mamografía, ecografía, biopsias, etc.
 

 Inconvenientes

 Cicatriz visible en algunas posiciones.
 Piel de impredecible calidad estética cicatricial.
 Moderado riesgo de complicaciones cicatriciales.
 Moderado riesgo de que el implante quede excesivamente lateralizado si el plano de colocación es submuscular parcial.
 No permite la mayoría de los complementos técnicos.
 Vía parcialmente ciega.
 Frecuentemente inadecuada para cirugía secundaria.

Introducción Areolar

Introducción Areolar

 La vía de introducción areolar es atractiva cicatricialmente por ser una piel fina de excelentes cicatrices y estar escondida bajo la ropa interior y de baño, aunque es visible a simple vista cuando la paciente está desnuda. Esto puede ser un problema para algunas pacientes, o hacer de efecto multiplicador del perjuicio estético de cualquier anomalía cicatricial que pudiera producirse.

 Existen diversas variantes de vía de introducción areolar, todas practicadas en la piel propia de la areola, como la incisión periareolar (en la mitad inferior del borde areolar), transareolar (cruzando horizontalmente areola y pezón), en omega (transareolar pero bordeando al pezón por debajo sin cortarlo), en "W", etc. Todas ellas tienen las mismas peculiaridades técnicas para el cirujano, resultando equivalentes. La preferida desde el punto de vista estético y cicatricial es la periareolar en pacientes con piel pigmentada de areola y la omega en pacientes de areola muy clara.

Periareolar   Transareolar   Areolar Omega   Areolar en W

 La vía areolar obliga a cruzar la glándula hasta llegar al plano de colocación, eso crea una cicatriz que sella el túnel de acceso. Dicha cicatriz interna puede endurecerse y contraerse en algunos casos, sobre todo en el plano submuscular, ocasionando una depresión en la piel que puede llegar a resolverse espontáneamente, con tratamiento físico o incluso requerir cirugía correctora.

 La areola puede despigmentarse en pacientes de personalidad ansiosa o que pasan por episodios de estrés en los meses posteriores a la intervención. Esto se denomina vitíligo cicatricial, un proceso autoinmune en el que la cicatriz "come" el color de zonas de la areola, cuyo tratamiento pasa por la micropigmentación.

 La cicatriz areolar puede presentar dehiscencia (ensanchamiento) en situaciones técnicas y anatómicas muy concretas, sobre todo en el plano submuscular, o ante ciertas complicaciones postoperatorias. Esto es frecuente en mujeres de piel mamaria extremadamente dura e inelástica. El tratamiento, sencillo y eficaz, consiste en extirpar la cicatriz dehiscente y suturar de nuevo en condiciones libres de tensión y factores distorsionadores de la cicatrización.

 Estos problemas superficiales no superan las numerosas e importantes ventajas de la vía de introducción areolar, ya que se trata de una vía con plena visibilidad, polivalente y multiuso. La plena visibilidad permite al cirujano acceder a cualquier punto de la cavidad que contiene al implante y otras zonas de la caja torácica, lo que facilita cualquier técnica, plano de colocación, modelo de implante, etc. Es polivalente porque permite la realización de complementos técnicos de cualquier tipo que pudieran requerirse. La vía areolar es multiuso porque se puede repetir, respetando los plazos de recuperación pertinentes, tantas veces como se desee, por lo que no es necesario añadir nuevas cicatrices, para tratar contracturas capsulares, cualquier complicación o recambios en todos los plazos.

 La vía areolar es de primera elección en todos los casos de mamoplastia de aumento. Su única limitación se produce en aquellas pacientes que presenten areolas de reducidas dimensiones, en las que pasaría a ser de elección la vía submamaria.

 

 Ventajas

 Cicatriz relativamente escondida.
 Piel de excelente calidad estética cicatricial.
 Susceptible de micropigmentación.
 Vía con plena visibilidad.
 Perfecta colocación del implante.
 Muy bajo riesgo de pérdida de sensibilidad en pezón y areola.
 Muy bajo riesgo de hemorragia.
 Idónea para la cualquier plano de colocación.
 Permite cualquier complemento técnico.
 Idónea para cirugía secundaria.
 Permite la reproducción y la lactancia materna.
 Permite la realización de estudios mamarios como mamografía, ecografía, biopsias, etc.
 

 Inconvenientes

 Cicatriz visible sin ropa.
 Moderado riesgo de complicaciones cicatriciales.
 Limitación anatómica por el tamaño de la areola.
 Cruza la mama.

Mastopexia

Mastopexia

 No es una vía de introducción propiamente dicha, sería el aprovechamiento de las amplias incisiones y aperturas glandulares que se realizan en una mastopexia (elevación de mamas), a través de las cuales se puede añadir cualquier técnica de aumento de mamas. Es una excelente opción para pacientes y cirujanos que en la práctica se emplea con profusión.

 

 Ventajas

 No precisa de cicatrices adicionales a las de la mastopexia.
 Vía con plena visibilidad.
 Perfecta colocación del implante.
 Muy bajo riesgo de pérdida de sensibilidad en pezón y areola.
 Muy bajo riesgo de hemorragia.
 No hay limitación anatómica.
 Idónea para cualquier plano de colocación.
 Permite cualquier complemento técnico.
 Idónea para cirugía secundaria.
 

 Inconvenientes

 Ninguno directamente relacionado con la vía de abordaje.
 Los propios de asociar una mastopexia a un aumento de mamas.

Introducción Abdominal

 Se han diseñado procedimientos de introducción de los implantes mamarios por vías atípicas e imaginativas, se trata de intentos que han terminado en desuso por sus limitaciones cuando no por sus graves complicaciones.

 Los que más difusión han llegado a tener son las vías de introducción abdominal, concretamente la que se asocia a la abdominoplastia y la vía de introducción umbilical.

 Durante el despegamiento de la piel abdominal que se practica en una abdominoplastia se puede tallar un túnel que cruce desde el abdomen hasta la mama pasando por el surco submamario, todo ello desde el propio abordaje abdominal y sin añadir cicatrices en las mamas. Los problemas vienen porque sólo permite colocar, y con muy poca precisión, implantes en el plano subglandular, que pueden llegar a dislocarse y bajar al abdomen, con alto riesgo infeccioso al ser una vía contaminada, añadiendo un notable riesgo de necrosis abdominal por la desvascularización que causa el túnel de inserción.

 Existe una vía de introducción mediante una minúscula cicatriz dentro del ombligo, a través de la cual se talla un estrecho pero largo túnel hacia ambas mamas cruzando todo el abdomen por debajo de la piel, mediante el uso de instrumentación específica endoscópica. No es posible introducir otro implante que no sea el modelo relleno de suero pero vacío y sin líquido, enrollado sobre sí mismo y conectado a un largo conducto para ser inflado posteriormente una vez situado en la mama. Esto resulta tan dificultoso que los resultados, aparte de los serios inconvenientes que tienen los implantes rellenos de suero colocados en el plano subglandular, son muy malos. Es casi imposible situar los implantes en el lugar que les corresponde dentro de la mama mediante una técnica tan rocambolesca.

 En la actualidad la introducción de los implantes por vía abdominal está desaconsejada, quedando estas técnicas quirúrgicas como meramente anecdóticas. Existen alternativas incuestionablemente superiores.

 

 Ventajas

 Ninguna que justifique los malos resultados y las complicaciones de esta técnica quirúrgica.
 

 Inconvenientes

 Técnica quirúrgica inadecuada y con alta tasa de complicaciones.


  • MapaWeb Dr. Nogueira Siluest Belliance Aviso Médico Aviso Legal
    Prótesis Perfecta